viernes, abril 11, 2008

Travesia desde Darjeeling a Kathmandu

El 24 nos levantamos bien tempranito para dejar Darjeeling, nuestro último punto en India antes de pasar a Nepal. Después del clásico regateo conseguimos un Jeep que parecía estar a punto de salir hacia Siliguri. El viaje de 80Km y más de 3 horas hacia Siliguri fue mucho mejor que el de la ida, aunque viajamos bastante apretaditos, siendo 4 en el asiento trasero de la camioneta.


Llegamos a la estación de Jeeps de Siliguri y enseguida enganchamos un Jeep que iba hacia Paretanki, en la frontera con Nepal. Esperamos una horita bajo el sol: Siliguri está muy cerca de Darjeeling, pero por estar al nivel del mar hace mucho calor a esta altura del año, así que entre el calor, los vendedores y los conductores de Rickshaw encima nuestro fue como "volver" a India por unas horitas más.

Después de la espera salimos con el Jeep explotando de gente hacia la frontera. Ahí paramos y bajamos a hacer los trámites de migración en una oficinita super precaria, atendida por un oficial asiatico (tuvimos que preguntarle si estábamos en India o en Nepal, porque no podíamos distinguir la diferencia!). Después de los trámites volvimos a la camioneta (toda la gente estaba esperándonos, porque los locales pueden cruzar la frontera sin papeleo), y cruzamos el charco. Bue, en realidad cruzamos un puente larguísimo sobre un rio de piedras, sin una gota de agua. El puente, bastante angosto, estaba lleno de camiones, así que el cruce fue a paso de hormiga. Parecía como que India no nos quería dejar escapar, pero al final lo logramos! Después de unos minutos estábamos pagándo la visa (más la coima) en migraciones de Nepal, en Kakarbitta.


Tuvimos que hacer un par de horas de tiempo antes de poder tomar el micro rumbo a Kathmandu. Aprovechamos para reservar hotel en KTM, comer algo y fracasamos en el intento de conectarnos a Internet, por falta de luz. A las 4 de la tarde salimos rumbo a KTM, viaje que duraria unas 16 horas. Los micros en Nepal son todos muy parecidos: no muy grandes, muy antiguos, con asientos fijos y sin bano. La cabina del chofer es bastante grande, está separada del resto del micro por una mampara con puerta, y tiene un par de asientos largos, donde se acomodan por lo general un montón de locales que van subiendo y bajando a lo largo del viaje, y los 2 o 3 pibes que forman parte de la tripulación, que bajan cada tanto a bucar gente, pagan los "peajes" e indican al chofer (con golpes a la chapa del cole) como debe maniobrar para estacionar o pasar por un lugar angosto.

El viaje fue largo y cansador, pero una muy linda experiencia. Con varias paradas para comer e ir al baño, en la que podíamos charlar con locales (la gente en general se maneja con ingles). Cenamos unos dulces caseros y unos porotos y papas típicas de Nepal, servidas en un papel de diario... A la mañana siguiente estábamos atascados en el tránsito caótico de Kathmandu.



Al llegar a la estación de micros, recuperamos nuestras mochilas y tomamos un taxi rumbo al hotel que nos había recomendado Juan, un poco apartado del centro de la ciudad, pero muy lindo. El hotel estaba lleno de gente de las Naciones Unidas. En general se encuentra un montón de personal de la ONU en Kathmandu (un mal pensado diría que eligen Nepal porque está espectacular...).

martes, abril 01, 2008

Rafting en Bhote Koshi

Salimos a las 7 am en micro hacia en Rio Bhote Koshi para 2 dias de rafting.
El rio queda a unas 3 horas en Micro, tuvimos algunas paradas para desayunar y para dejar a otro grupo de personas que hacian Kayak y Canoying (bajar por la montaña en medio de una cascada).
El primer dia, como la mayoria eramos nuevos en esto, hicimos una parte del rio bastante tranquila para practicar los comandos y el trabajo en equipo. A pesar de ser tranquilo, la verdad la pasamos muy bien.

El guia resulto se muy copado, comparado con los guias de los otros 2 botes. Nos hizo algunos juegos parados en el borde del bote, haciendo equilibrio y tratando de enganchar los remos entre nosotros, para cuando estabamos todos en equilibrio, nos empujo a todos juntos al agua.
Despues me toco sentarme adelante de todo del bote, con las piernas para afuera y en un rapido no muy dificil hizo girar el bote para que me caiga, pero por suerte cai del lado de adentro, estuvo barbaro.


A la tarde noche, nos dirigimos en micro hacia el Resort, en medio de la montaña y pegado al rio, un paisaje increible.
Nos quedamos en unas carpas debajo de un techo de material, con camas y colchones para 4 personas.
Las duchas eran sin techo con vista a la montaña.

El segundo dia hicimos 2 turnos, salimos despues de desayunar, "estacionamos" los botes para comer al costado del rio y volvimos a salir. Este dia, como bien nos habian anticipado, fue mucho mas desafiante. Pasamos por rapidos de grado 3 y 4 que estuvieron espectacular. En algunos momentos perdimos a alguno al agua pero nada grave por suerte.

Lamentablemente no hay fotos, porque no teniamos camara a prueba de agua, pero fue algo asi ....



Visa de china

Finalmente conseguimos la Visa de China !!
Hicimos el tramite hace unos dias y ayer lo teniamos que ir a retirar. No teniamos mucho margen ya que al dia siguiente saliamos para Pokhara y volviamos a Kathmandu un dia antes del vuelo.

Llegamos a la embajada y nos encotramos con un cartel que estaba cerrada por una reunion urgente. En la cuadra habia policias por todos lados. Por suerte la puerta estaba abierta y pudimos hablar con el de seguridad, que luego de algunas vueltas nos dijo que teniamos que volver a las 16hs para retirarla. Sin saber si nos estaba pateando o no, nos fuimos.

Volvimos a la tarde, la embajada seguia cerrada pero por suerte nos atendieron en la vereda, pero nos entregaron los pasaportes.

A la noche, cuando nos conectamos a internet, leimos que ese dia llego la antorcha olimpica a Beijing y que se esperaban manifestaciones por el problema con Tibet, asique posiblemente la emabajada estaba cerrada por ese tema.

Amanecer en el Ganges

El segundo dia en Varanasi nos levantamos antes de las 6 para encontrarnos con el guia y salir a ver el amanecer sobre el Ganges. Llegamos a las ghats despues de 10 minutos de cycle-rickshaw, y al rato estabamos embarcados en un bote para recorrer la zona de las ghats (las escaleras que se hunden en el rio) de punta a punta.


Comenzamos yendo hacia el sur, pasando nuevamente por la zona de cremaciones que habiamos visto la noche anterior. Esta vez pudimos sacar un par de fotos de lejos, porque no se puede sacar fotos de cerca. El guia nos conto que los que no podian pagar la cremacion natural (3000 rupias), pagaban la de horno electrico (600 rupias), para luego tirar las cenizas en el rio. Por ultimo, los que no pueden pagar nada se los ata con unas piedras y se los arroja en el medio del rio. Los animales son tirados tambien al rio, sin previa cremacion, y lo mismo pasa con los chicos menores de 5 anios, las embarazadas, los curas, etc. Nosotros solo cruzamos un perro flotando, asi que no fue tan terrible.


La verdad que el Ganges supero las expectativas: es enorme, el amanecer sobre el es muy bonito, y el espectaculo de la gente banandose, con todas sus ropas de colores muy hermoso.


Seguimos la recorrida por el rio viendo como conviven los devotos banandose, los chicos jugando en el agua y tirandose "bomba", los lavanderos (otra de las clases mas bajas) que lavan la ropa en el rio a golpes contra una tabla, y luego la ponen a secar en las escaleras (que no estan muy limpias, y por donde pasan perros y vacas, asi que imaginense como queda la ropa de limpia... es mas, por esto suponemos que es que todas las sabanas de los hoteles estan manchadas y con muchos agujeros), las plantas de extraccion de agua para la poblacion (se toma el agua directamente como sale del rio, donde tambien terminan las cloacas y se tiran los desechos), etc. En la mitad del recorrido nuestro guia (muy pachorro) se bajo para quedarse durmiendo una siesta mientras nosotros terminabamos el paseo.

Al terminar el viaje en bote fuimos a caminar un poco por las callecitas de la parte vieja de Varanasi: un laberinto de calles con casas con habitaciones muy pequenas donde familias completas duermen, comen, trabajan, etc.

Para continuar entramos a ver tres de los templos hindues mas importantes de la ciudad. A diferencia de los anteriores, los 2 mas populares estaban llenos de gente. No se pueden sacar fotos, pero lo mas interesante es que al entrar te pintan una linea en la frente, y lo primero que se ve es mucha gente sentada en el piso cantando canciones muy alegres, una acumulacion de personas se acerca a las representaciones de los dioses resando y les arroja flores, generalmente en forma de collares. Todos al salir de la parte central del templo tocan una campana para limpiar los pecados. El otro templo que vimos fue donado por una familia multimillonaria. Esta espectacular, impecable y totalmente vacio!

Despues de los templos fuimos a la universidad, una de las mas grandes de India (el campus es mucho mas grande que ciudad universitaria). Caminamos por el templo, nos sacamos la clasica foto con turistas Hindues que nunca vieron hombres blancos (esta vez nosotros tambien les pedimos de sacar una foto con nuestra camara!) y luego fuimos al museo, que tiene varias reliquias de los comienzos de la civilizacion Hindu.


Para cerrar el tour fuimos a una fabrica de seda y de ahi a comer en uno de los puestitos callejeros, junto con conductores de rickshaws. Probamos unas bolas de papa y picante que estan buenisimas. De postre unas bombas dulces demasiado dulces.

A la noche la pareja que conocimos en el tren vino a cenar al hotel. Lo pasamos barbaro, charlando un monton y terminamos acostandonos bien tarde.


El tercer dia en Varanasi nos fuimos al correo a mandar un paquete hacia Sydney y no hicimos demasiado, esperando la noche para ir a la estacion a tomar el tren rumbo a Patna, y luego el siguiente rumbo a Siliguri, todo esto para llegar a Darjeeling. Como para el cambio de tren teniamos menos de una hora en el medio, decidimos que si el primer tren salia con mas de media hora de retraso, no ibamos a tomarlo e ibamos a cambiar todo para el dia siguiente. Dicho y hecho: eran las 6 y el tren todavia no habia salido (tenia que salir a las 5). Por suerte habia una oficina de venta de pasajes para turistas y la persona que atendia nos reservo tickets desde una estacion a 20 km. de Varanasi, para un tren directo a Siliguri. La unica contra es que nos tuvimos que quedar un dia mas en Varanasi, aunque ganamos tranquilidad porque evitamos la parada en Patna (no muy segura).

Volvimos al hotel y conseguimos habitacion, asi que descansamos un poco mas y al dia siguiente tomamos el tren sin problemas.

Varanasi, la ciudad sagrada

Salimos de Agra a la noche, con tren rumbo a Allahabad. En este caso probamos con la categoria 2A (2 camas marineras en compartimento de 4 separadas del pasillos por unas cortinas, con aire acondicionado). Encadenamos las mochilas por suguridad y dormimos bastante bien toda la noche en las 9 horas de viaje.
A las 5 am estabamos en Allahabad donde tuvimos que esperar unas 2 horas por el siguiente tren con destino final Varanasi. En este segundo tren conocimos a una pareja, el colombiano y ella suiza, con los que hablamos todo el viaje, asi que se paso rapido. La conversacion fue muy interesante, sobre todo las relacionadas con India, ya que las experiencias y sentimientos eran similares a los nuestros.

En Varanasi nos esperaba el taxi enviado por el hotel (si, un taxi !! con 4 puertas, estilo antiguo, muy lindo). El hotel resulto el mejor hasta el momento, con todas las comodidades normales esperables en cualquier hotel del mundo menos India (aire acondicionado, television, cable, ducha con cortina, jabon, papel higienico, etc) y restaurant con jardin en la terraza que hacia olvidar las penurias vividas en algunos momentos.

Dejamos las mochilas, y bajamos a contratar un tour por el Gange y algunos templos para el dia siguiente con el guia del hotel.
Luego tuvimos la malisima idea de salir a caminar por la calle principal de Varanasi al mediodia. Despues de 30 minutos al sol los 35 grados se hicieron insoportables, sumado a que no avanzabamos por el embotellamiento peatonal, una mezcla de autos, motos, bici y moto rickshaw, gente caminando, gente transportando cosas empujando carros, perros, vacas, carros de vendedores ambulantes, etc. Finalmente decidimos volvernos a descansar al hotel y dejar la salida para mas tarde. Esta vez salimos con rickshaw (que se las arreglan muy bien para avanzar en los embotellamientos) hacia una de los Ghats donde se hacen las cremaciones.
Varanasi es una de las ciudades mas antiguas con mas de 3000 años, y la mas sagrada para los Hindues (como la Meca para musulmanes).
El Ganges (Ganga), que limita la ciudad al Este, es el rio sagrado por excelencia. Para un hindu bañarse en sus aguas aumenta la posibilidades de una mejor reencarnacion, y morir en Varanasi, ser cremado al borde del rio y que las cenizas sean arrojadas en el, asegura la mejor reencarnacion.

Luego de la rickshaw, caminamos unos metros por la parte vieja de la ciudad hasta llegar a la ghat de las cremaciones, identificable porque esta rodeada por montones de maderas lista para quemar.


Desde una especie de palco vimos el ritual de la cremacion: mientras un grupo de cremadores (la casta mas baja en la jerarquia Hindu) va acomodando las piras prendidas y con cuerpos consumiendose, otros van apagando una pira con un cuerpo ya consumido y retirando las cenizas que luego iran al Ganges, al mismo tiempo un tercer grupo preparaba un cuerpo, que estaba en medio de esta "playita" junto a una pila de madera sin prender, esperando ser cremado. El cuerpo estaba en una camilla, completamente envuelto en una sabana blanca. Antes de ponerlo en la pira, le quitaron la sabana blanca y luego de esta una sucesion de capas de telas y plasticos, para dejarlo unicamente con la sabana. Todos los plasticos que van sacando, van al rio para que se limpien, al igual que los troncos que no se consumieron en las cremaciones. Lo interesante es que a metros de la zona de cremacion se banaban unos chicos, como si nada. Volviendo a la cremacion, con el cadaver en la pira se acumulo un monton de gente alrededor (familiares) y a uno de ellos le entregaron unas ramas ensendidas para dar comienzo a la cremacion. La familia se quedaria mirando hasta que se consuma el cuerpo por completo, se recolecten las cenizas y se arrojen al rio.

Luego de ver este espectaculo y caminar un poco por las ghats, volvimos al hotel y cenamos en el hermoso restaurant en la terraza.

En Agra con la quinta maravilla

El 15 de marzo bien temprano salimos en tren hacia Agra. Con el objetivo de seguir mejorando la calidad del viaje por India, y aprovechando que era un viaje corto, sacamos un tipo de asientos mejor (los anteriores habían sido SL, que sería la más baja de las categorías con camas para dormir y asientos reservados) y resultó muy bueno, con asientos individuales en grupos de a 3, parecido a los aviones y aire acondicionado. Llegamos a Agra bien temprano y sin saber si teníamos hotel o no, porque le habíamos pedido al manager del hotel de Jaipur que nos consiguiera uno pero nunca nos llego a confirmar, salimos de la estación junto con unos turistas Ukranianos que viajaron con nosotros, y cuando estábamos a punto de tomar una Rickshaw a algún hotel cualquiera, se acercó un chofer que resultó ser enviado por gente del hotel que finalmente nos habian reservado. Nos llevó al hotel elegido y después de dejar las cosas decidimos contratar, a través del hotel, una especie de tour con ese chofer, durante los dos días (muy mala decisión porque el tipo resultó un pesado, entre otras cosas...).

Enseguida salimos a almorzar, y después rumbo al Agra Fort. Los problemas con el chofer (siempre iba acompañado con un pibe de unos 14 años) empezaron cuando después de almorzar dejó manejar al pibe (que tenía que hacerlo de costado para que entren los dos en el asiento). En el camino hacia el Agra Fort se llevó puesto un perro, pero llegamos.

El predio del fuerte es mas grande de lo que imaginabamos, pero no muy distinto a los que vimos anteriormente. Se puede decir que lo más destacable es que pudimos tener las primeras vistas desde lejos del Taj Mahal.

Después del fuerte y una pequeña discusión con el chofer porque nos quedamos un poco más de tiempo del que él había planeado, nos llevó al llamado Baby Taj: un mausoleo en medio de un parque muy bien mantenido, con una estructura muy interesante y pequeños edificios a modo de mesquitas en los cuatro costados. Lo mejor de este lugar es que no había demasiada gente y se podía disfrutar del parque, así que nos quedamos un rato largo descansando. De paso, hacíamos tiempo porque el chofer ya había insistido varias veces con llevarnos a un mercado antes de ir a ver el atardecer en la parte de atrás del Taj Mahal.


Cuando salimos otra vez el tipo tiró la bronca por el horario de nuevo, pero después de dejarle en claro que no queríamos que rompa más, nos dejó en paz ... por un tiempo.
Para cerrar el tour diario nos llevaron a la parte de atrás del Taj, donde pudimos bajar hasta el río que pasa por detrás (casi totalmente seco), y quedarnos largo rato admirando esa maravilla. Nos quedamos un poco desilucionados porque esperábamos ver los cambios de colores que se dice que se pueden ver al atardecer, pero la verdad que no pudimos ver nada de eso. Igualmente el primer encuentro con el Taj estuvo buenísimo.

De ahí fuimos a cenar a un restaurant elegido por nosotros (después de discutir el lugar con el chofer y su sobrino, que para colmo estába aprendiendo ingles, así que no le entendíamos nada!), y de vuelta al hotel para descansar y levantarnos temprano para ver el amanecer sobre el Taj.
Otras perlitas de nuestra relación con el chofer y su sobrino fueron que él estaba todo el tiempo mascando unas semillas que comen muchos Hindúes, que las tienen en la boca, te hablan con eso y muestran sus dientes todos rojos por mascar esa porquería, y después de un tiempo escupen todo en el medio de la calle. Cuando llegamos a India nos había llamado la atención que había una especie de vómito por la calle, en todas partes. Resultó ser esa cosa.

El segundo día nos levantamos bien temprano y a las 6 nos pasó a buscar el sobrino del fercho (el vago se quedó durmiendo y mandó sólo al pibe). Llegamos al Taj vivos, pagamos la abultada entrada (20 dólares por persona, más del doble que en la mayoría de los otros lugares) y entramos.

El Taj es impresionante. Realmente justifica una visita a Agra (una ciudad de mierda, con gente insoportablemente pesada con los turistas). La historia del Taj Mahal dice que uno de los gobernadores durante el imperio Mughal lo mandó construir para honrar y enterrar a su mujer más amada (tenía más de 10 esposas y un aren), luego de la muerte de esta al dar a luz a su decime cuarto hijo. Se tardaron más de 30 años en construirlo y trabajaron unas 20000 personas. El tipo no tuvo demasiada suerte, ya que antes de que se termine la construcción, uno de los hijos se sublevó, le bloqueo la salida del fuerte (vivía en el fuerte de Agra) y le cerró el suministro de agua. No le quedó otra que rendirse, y el hijo lo encerró en lo alto del fuerte, desde donde pudo ver como se terminaba el Taj. Al morir, lo enterraron junto a su esposa y ambos yacen ahí hasta el día de hoy.

Volvimos al hotel, esta vez con el chofer y sin su sobrino. Al momento de arreglar el horario para llevarnos a la estacion de tren, que estaba incluido en el precio que habiamos arreglado, nos dijo que le quedaba muy lejos de la casa y que el trabajaba en otra estacion de tren, asique no nos iba a llevar. Por suerte no hubo que discutir demasiado porque el dueño del hotel nos dijo que no nos hicieramos problema, que el nos arreglaba el traslado, sin costo, por supuesto.
Lo gracioso e increible fue que despues decirnos que basicamente no cumplia con su parte del trato en llevarnos a la estacion, nos ofrecio si queriamos hacer algo mas con el, si nos podia llevar a algun otro lugar esa tarde. Sin palabras !!!

A la noche, salimos para Varanasi.

Jaipur, más rosa que nunca (segunda parte)

Recargadas las pilas y con mucha experiencia en la creación de artesanías de plata, cerramos nuestra estadía en Pushkar, desandando el camino en colectivo hasta Ajmer y de ahí tren a Jaipur nuevamente.
El dueño del hotel de Pushkar tenía otro hotel en Jaipur, así que decidimos parar ahí (evitando el típico hostel o Guesthouse Hindú que no incluye sábanas, papel higienico, toalla, agua caliente, ni nada adicional a la cama con un cubrecama y las almohadas).
Ademas, decidimos cambiar el estilo de turismo, dejando de la lado lo que mas nos gusta que es caminar por la cuidad, recorrer tranquilos, etc, simplemente porque resulto imposible conseguir esa tranquilidad. Creo que en los dias que llevamos en India nunca logramos caminar "solos", salvo dentro de los templos y fuertes. Siempre teniamos al lado a 2 o 3 personas ofreciendonos de todo y siguiendonos por varias cuadras, ya sea caminando o con la bici o moto rickshaw. Asique cansados de eso, recurrimos a movernos en moto rickshaw, contratada directamente por el hotel.
Volviendo a la llegada a Jaipur, en la estación estaba esperándonos el rickshaw driver del hotel, que mientras nos llevaba hacia él, nos convenció para hacer al día siguiente una especie de tour por un par de puntos que nos habían quedado pendientes.

Esa misma noche luego de acomodarnos decidimos salir a tener una cena típica de Rajastan (la provincia donde está Jaipur, Pushkar y el desierto de Thar) en una feria al estilo Disney World (del quinto mundo). En el hotel nos consiguieron un Rickshaw driver que resultó un fenómeno, porque nos llevó los más de 20 Km. sin ofrecernos nada raro y sin desviarse del camino (aunque no lo crean, esto es algo que no abunda en India, un chofer que sólo esté interesado en hacer su trabajo!).
El viaje en si fue durísimo: las Rickshaw están buenas para viajes cortos, pero después de 20 minutos el asiento pequeño y bajito se empieza a sentir. Una hora mas tarde llegamos a Chowki Dhani con un poco de hambre, asique comenzamos la noche por la cena.


Empezamos por el ritual de sacarnos los zapatos y lavarnos las manos. De ahí pasamos al salón, al aire libre, donde las mesitas individuales extra bajas estaban arregladas formando grandes cuadrados, con almohadones delante para poder sentarse. La cena es típica de la región y picante como la miercoles. Se sirve en un platas o casuelitas hechas de hojas de algun arbol. En la mesa teniamos un plato grande con 4 variedades de pastas picantes, un pote con sopa, un chapati (una especie de pan arabe) y un poco de manteca. Afuera del plato teníamos otros 3 o 4 potes con diferentes mezclas todas a base de verduras y picantes. También teníamos un vaso con agua y otro con un líquido lechoso de gusto muy raro. A medida que empezás a comer los mozos (estaba lleno y hablaban todo en Hindi, así que no entendíamos nada, por eso lo pobre de la descripción de la comida) iban pasando y sirviendo distintas variedades de cosas picantes, arroz, varios tipos de pan, dulces, etc, todo junto y uno atrás de otro. Lo pasamos tratando de probar todo y de intercalar menos picante con más picante. Fue una experiencia interesante, de alto riesgo diría. Varias veces le erramos a la combinación y después de probar 2 o 3 picantes seguidos y agotar todo el agua no quedó otra que tomar el líquido lechoso, que resulto bueno para calmar el ardor del picante, y poder seguir comiendo.
Despues de comer, pasamos a buscar nuestros zapatos, lavarnos las manos y nos fuimos para el interior de la feria. La feria esta completamente al aire libre y con piso de tierra, tiene unos stands distribuidos aleatoriamente, donde diferentes artistas exponen su gracia cada 10 minutos más o menos. Antes de empezar una función, llaman a la gente tocando una especie de tambores.
De lo más interesante que vimos fue un tipo con marionetas, que después de 10 minutos de hacer cosas sin sentido, salió de atrás del escenario y hizo unos malabares con diferentes artefactos que se ponía en la boca. Dificil de explicar, así que esperamos se lo imaginen con las fotos.
También vimos un mago que fue bastante bueno, aunque no entendíamos mucho el verso porque era todo en Hindi. Uno de los más llamativos fueron las chicas que bailaban al ritmo de los tambores, luego una de las chicas se pone una especie de torre enorme en la cabeza y mantiene el ritmo sin que se le caiga. Lo mejor fue que después de un tiempo no sólo bailaba, sino que se paraba arriba de vidrios rotos, cuchillas, se sentaba, etc. Muy impresionante!

Para completar hay una terraza desde la que se puede disfrutar el cielo estrellado, un stand para subirse a un elefante y viajar sobre el por 2 minutos, otro para viajar en camello y hasta un carro tirado por burros! También había una cueva con un dinosaurio patético en medio de una selva. Como se imaginarán a esta altura, la feria es bastante decadente, pero entre la comida y el tatuaje de Henna que se hizo Mari, creo que valió la pena.


Al día siguiente arrancamos temprano con el tipo de la primer Rickshaw, rumbo al Amber fort. En el camino pasamos por partes de la ciudad en la que la gente tenía sus chanchos, cabras y vacas todas sueltas caminando por las calles, así que parecía una especie de granja al aire libre.


Llegamos al fuerte, que está en lo alto de una montañita, a 10 minutos de caminata (también se puede llegar a él en elefante, pero nosotros fuimos caminando y disfrutando de la vista diferente de la especie de ruta de elefantes muy colorida).
Arrancamos la subida después de ver a un "encantador de serpientes" (en realidad un fiasco, porque cuando la serpiente no reacciona le pegan con su flauta para que se mueva!) El camino peatonal cruza un par de veces el camino de los elefantes, así que ahí aceleramos y con mucha atención cruzamos sin ser aplastados.


El fuerte es muy lindo, sobre todo porque al estar en altura tiene muy buenas vistas de las montañas aledañas (desde ahí pudimos ver la muralla que cubre gran parte de las montañas de la zona) y de la ciudad. Este se usaba como palacio del gobernador (raj) y un poco más arriba habia otro fuerte que era usado como fuerte militar. No llegamos a ese porque por lo que leimos no valía la pena.


Después de un par de horas recorriendo el fuerte nos volvimos a encontrar con nuestro insistente chofer que seguia diciendo que nos iba a llevar a una feria "diferente". De caminino pasamos por el Palacio de Agua (un palacio que está construido en el medio de un lago, cerca del Amber Fort) y finalemnte llegamos a la "feria" que resulto ser una fábrica artesanal de alfombras hechas con pelo de camello.
A pesar del engaño, la experiencia fue buena, vimos como se hace una alfombra (el proceso desde el diseño, el armado, la limpieza con quimicos, etc.), y también apreciamos en todo su esplendor la explotación de las clases bajas muy notoria en India (tipos bordando en un taller diminuto sin ninguna comodidad, otros limpiando las alfombras con quimicos sin ninguna protección, etc.).


A la tarde llamamos a nuestro otro chofer y fuimos al Monkey temple, un templo Hindú en el medio de las montañas, con unas fuentes enormes, algunos religiosos y completamente lleno de monos.


Cerramos el día yendo a dormir tempranito, porque a la mañana siguiente salíamos en tren a Agra.